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Qué debes saber sobre la diabetes y la salud sexual

30/10/2018

En los manuales de Sexología Clínica se puede observar que la diabetes aparece como factor de riesgo para el desarrollo de gran parte de las disfunciones sexuales. Es cierto que esto puede ocurrir, pero siempre en función del desarrollo de la enfermedad y/o del mal control de la misma.

En los manuales de Sexología Clínica se puede observar que la diabetes aparece como factor de riesgo para el desarrollo de gran parte de las disfunciones sexuales. Es cierto que esto puede ocurrir, pero siempre en función del desarrollo de la enfermedad y/o del mal control de la misma.

Las disfunciones sexuales son dificultades que se presentan en cualquiera de las fases en las que podemos dividir la respuesta sexual. Por utilizar una división sencilla y lineal, nos remontaremos a la establecida por Masters y Johnson, que ha llegado hasta la actualidad con algunas modificaciones, y que establecía en la respuesta sexual fisiológica varias etapas: excitación, orgasmo y resolución. Al añadir la “fase” del deseo, que en realidad puede aparecer en cualquier momento, y que de alguna manera favorece el impulso sexual, se completan todos los aspectos que pueden verse alterados por la diabetes desde el punto de vista fisiológico.

Todas las enfermedades son susceptibles de afectar al deseo sexual por aspectos no estrictamente físicos. Dependiendo de la personalidad, y de las ideas preconcebidas en relación a la enfermedad y a la percepción de “estar enfermo”, la autoimagen corporal suele modificarse cuando las personas son diagnosticadas de cualquier proceso patológico. Si se afecta la autoestima, se puede generar un sentimiento de miedo al rechazo que inconscientemente hace que se vayan evitando las situaciones que supongan un contacto físico y erótico. El bajo deseo se debe entonces a estos sentimientos y a la evitación inconsciente, no sólo por parte del/la enfermo/a, sino también por parte de su pareja, que a veces no sabe muy bien cómo comportarse.

Hablar con el/la médico/a sobre las cuestiones relativas a la sexualidad de las personas ante cualquier diagnóstico médico y tener la oportunidad de preguntar dudas sobre si la enfermedad puede o no conllevar cambios en la esfera sexual, ayuda a prevenir, a no tener miedos infundados, y a “poner sobre la mesa” un tema que debe abordarse también en pareja.

Es fundamental la comunicación y el que nadie de por sobre-entendido que sabe cómo piensa su pareja al respecto de cualquier cuestión; aunque avalen la relación años de convivencia, la reacción de las personas ante los acontecimientos vitales puede ser diferente, y ante las enfermedades también.

Otro aspecto que afecta al deseo desde el punto de vista no puramente físico es el cambio que una enfermedad puede conllevar en el ritmo vital del/la persona con diabetes, la pareja y/o la familia. Esto es más frecuente en las enfermedades crónicas al principio de su diagnóstico, hasta que se producen las primeras adaptaciones, o cuando surgen dificultades que alteran las prioridades vitales.

La diabetes, como proceso crónico puede necesitar un abordaje específico de la sexualidad de la pareja, con la finalidad de aportar recursos para la adaptación y la prevención.

El bajo deseo puede también derivar de dificultades en la fase de excitación. Los procesos fisiológicos implicados en la excitación sexual son los más afectados en la diabetes, sobre todo cuando no está bien controlada o presenta complicaciones. En el varón se refieren fundamentalmente a la erección y en la mujer a la falta de lubricación en respuesta al estímulo sexual.

La erección se produce por la dilatación del tejido vascular del pene, para permitir el llenado de sangre de los cuerpos cavernosos, en respuesta a estímulos neuronales excitatorios. Para que se produzca de forma efectiva, el estímulo ha de ser adecuado, la neurotransmisión del mismo también, y los vasos sanguíneos han de estar sanos y funcionales. En ocasiones, un problema de disfunción eréctil es un síntoma centinela de diabetes aún no diagnosticada; pero una vez controlados los niveles de glucemia las dificultades suelen remitir, si no existen otros factores asociados (hipertensión, tabaquismo, edad por encima de los 45-50 años, medicaciones concomitantes…).

En general, una diabetes bien controlada no debería suponer un problema por sí para la erección, y si lo es, siempre se puede recurrir a las medicaciones indicadas para la disfunción eréctil, sin perjuicio de los niveles de glucemia o de control de la enfermedad. La prescripción de estos fármacos la tiene que realizar el/la médico/a, quien además aportará una serie de consejos para que mejore la satisfacción en los encuentros sexuales.

La falta de lubricación en la mujer se produce por el mismo mecanismo: la alteración de la vascularización de la zona genital. Puede tratarse con productos hidratantes/regeneradores locales y con lubricantes durante las relaciones sexuales, si no existen otros factores asociados, como el bajo nivel de estrógenos en sangre por la menopausia, o por el uso de determinados anticonceptivos hormonales, o la presencia de infecciones vaginales crónicas.

Es característico de la diabetes mal controlada, ya sea de la mujer, o de su pareja, la aparición de candidiasis vaginal recidivante (hongos), que responde mal o por poco tiempo al tratamiento específico. Si se controlan la glucemia y la glucosuria suele remitir el problema, así como el de las infecciones urinarias de repetición. Cuando la diabetes no está bien controlada, es preferible utilizar preservativo en las relaciones heterosexuales para evitar que esta infección (que habitualmente no es de transmisión sexual) se transmita entre la pareja.

Si la diabetes tiene una larga evolución y/o aparecen complicaciones neurológicas o vasculares, puede ser más complejo tratar estas disfunciones con éxito, además de aparecer otros incidentes, como la dificultad en obtener un orgasmo en ambos sexos.

Recuerda: el buen control metabólico y la actuación/prevención sobre los problemas que puedan ir surgiendo es la mejor forma de mantener una vida sexual plena y satisfactoria para las personas afectas de diabetes.

Para cualquier duda sobre diabetes, consulte siempre con su profesional sanitario.

 


Ana Rosa Jurado
Doctora en Medicina. Master en Sexología.
Coordinadora del Grupo de Atención a la Mujer y Secretaria del Grupo de Sexología de SEMERGEN. Academia Española de Sexología y Medicina Sexual.