Image for article

Diabetes Tipo 2: Qué es, Causas y Consecuencias

18/05/2021

La diabetes es una enfermedad en la que existe glucosa elevada en sangre (hiperglucemia) de forma crónica. El tipo más frecuente de diabetes es la tipo 2, prácticamente corresponde al 90-95% de todos las personas con diabetes.

    La diabetes es una enfermedad en la que existe glucosa elevada en sangre (hiperglucemia) de forma crónica. El tipo más frecuente de diabetes es la tipo 2, prácticamente corresponde al 90-95% de todos las personas con diabetes. No hay una única causa que conduzca a  su desarrollo, aunque sí existen varios factores que predisponen a padecerla. La alteración que se produce es una deficiencia relativa de insulina – en cantidad o calidad de la misma- en lugar de un déficit absoluto como en la diabetes tipo 1. Generalmente hay asociada una resistencia a la acción de la insulina: la insulina que se produce no consigue de forma eficaz mantener la glucemia en rango normal porque hay una resistencia a su acción.

    La mayoría de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad y/o un porcentaje de grasa corporal localizada sobre todo a nivel abdominal. El riesgo de padecerla aumenta con la edad y con el sedentarismo. También es más frecuente en mujeres que hayan tenido diabetes gestacional durante los embarazos. Asimismo, el tabaquismo, el padecer hipertensión y/o dislipemia (cifras de colesterol y/o triglicéridos altas) también eleva el riesgo. El hecho de tener antecedentes familiares de diabetes predispone a desarrollar DM2 a lo largo de la vida. En las últimas décadas también ha aumentado el número de pacientes diagnosticados de diabetes tipo 2 en la infancia y adolescencia dada la tendencia a una mayor tasa de obesidad y sedentarismo también en estas etapas de la vida.

    En un gran número de casos, permanece muchos años sin ser diagnosticada puesto que los síntomas típicos de diabetes no suelen darse en los primeros años. Esto en sí mismo es sumamente preocupante, puesto que el hecho de que no esté diagnosticada no quiere decir que no se esté ya produciendo un daño en el organismo pudiendo conducir al desarrollo de una serie de complicaciones potencialmente graves. Por este motivo, es importante realizar alguna prueba de detección periódicamente, quizás anualmente  o  al menos una vez cada 3 años, a partir de una edad, en torno a los 45 años, o antes en caso de tener varios de los factores de riesgo predisponentes.

 

    La diabetes mal controlada a lo largo de los años puede  tener complicaciones a nivel cardiovascular, en cualquiera de los vasos sanguíneos del cuerpo. A nivel de los vasos más pequeños, puede producirse alteración visual, la llamada retinopatía diabética, aunque existen tratamientos puede conducir a una ceguera permanente. A nivel renal puede haber nefropatía diabética que en los casos más evolucionados puede requerir diálisis y trasplante renal. En  las pequeñas terminaciones de manos y pies puede haber alteración  de  la sensibilidad, con pérdida de la misma o dolor muy intenso, esto recibe el nombre de neuropatía diabética.

    En relación con los vasos sanguíneos de mayor tamaño puede haber problema de infarto de miocardio (cardiopatía isquémica), ictus cerebrales, obstrucción arterial a nivel de miembros inferiores, que produzca intenso dolor al caminar o imposibilidad para hacerlo. Otra complicación grave es el desarrollo de pie diabético en el cual se pueden producir úlceras en los pies y pérdida de riego sanguíneo (isquemia) siendo necesario en casos irreversibles  realizar amputaciones. También puede haber problema de disfunción eréctil en los varones.

    Estas complicaciones no son exclusivas de la diabetes tipo 2 sino de cualquier tipo de diabetes a lo largo de su evolución, sobre todo en caso de que no haya un buen control metabólico. Conociendo las graves consecuencias  que pueden derivarse de la diabetes, es importante intentar prevenir o retrasar el desarrollo de la misma. Para ello hay que fomentar un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, evitando el sedentarismo e incrementando la actividad física y el ejercicio. Potenciar la pérdida de peso en caso de sobrepeso u obesidad. Igualmente, una vez diagnosticada la diabetes es importante mantener estas recomendaciones y recibir un adecuado tratamiento farmacológico. Inicialmente en muchos casos, en la diabetes tipo 2 no es preciso utilizar insulina sino que se dispone de otros fármacos efectivos en el control de la glucosa.

 

 

Para cualquier duda sobre diabetes, consulte siempre con su profesional sanitario.